viernes, agosto 29, 2008

Marcha por la Paz


Hay muchas formas de comenzar una guerra, pero solo hay una forma de comenzar la paz: el amor. -Marcela Urteaga



En México puedes vivir en cuerpo o en alma. Para vivir en él, solo hace falta que una parte de tu corazón se sienta Mexicano: pudiste haber nacido ahí o tal vez lo visitaste en tus vacaciones y te enamoraste de una puesta de sol o del campanario de una iglesia.


Si tu corazón habita en México, sabes que la paz y la seguridad nos han sido arrebatadas paulatinamente. Comenzó con una invasión lenta y discreta de personas que se aprovechaban de la apertura y generosidad de quienes los recibían, prosiguió con una corriente de personas que en vez de hacer el trabajo por el que recibían un sueldo perdían el tiempo en tonterías y culminó con estado mental que se instaló en todos nosotros y nos hizo olvidar que las acciones de cada uno de nosotros afectan directamente a los demás.


Hemos olvidado que la corrupción comienza cuando pagamos una mordida, cuando sobornamos a alguien para acelerar un trámite o cuando permitimos que nuestros gobernantes persigan sus propios objetivos y no los de la sociedad. Hemos olvidado que podemos hacer algo.


Si estás en México en cuerpo y alma, el paso mínimo y elegante que puedes dar es participar, vestido de blanco, en la Marcha que se convoca para el día de mañana en las principales ciudades (si en tu ciudad no están organizando así, aún estás a tiempo para ser considerada una ciudad importante) de la República.


Si solo tu corazón está allá, pero al igual que nosotros te encuentras dividido en dos, participa celebrando en la noche del Grito, vistiendo de blanco.


Recuerda que la Paz no regresará por sí misma.
Imagen de Picasso

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